Erika Winters, Inc.

ERIKA WINTERS, INC.

Interior Design, Building, Art, Life Style

“Our Home is the Finger Print of our Heritage and Consciousness”

-Erika Winters

Monday, July 27, 2009

El mueble: la obra de arte que todos llevamos dentro / Furniture: our own works of art


Este pensamiento acerca del mueble, es un punto de vista a partir la experiencia personal, primero como usuaria atenta a aquello que los muebles querían comunicarme, y luego, como diseñadora comprometida a continuar el enigma que aprendí en ellos.
Quizá todo comienza cuando mis hermanas y yo nos quedábamos en casa a jugar buscando refugios en los cuales recrear nuestro propio mundo de fantasía.
De mis lugares favoritos recuerdo la sala y su comedor. Mi hogar, era una construcción moderna, pero llevada por los normas del pasado. Cada habitación cumplía con una función específica.

This reflection on furniture is born of personal experience. As a user of furniture, I try to pick up on what pieces of furniture are trying to tell me, and as a designer I focus on recapturing the enigmatic quality that first attracted me to this art form.
It all started when I was playing at home with my sisters, looking for hiding places where we would recreate our own private worlds.



En mi mundo infantil, teníamos las cosas necesarias para llevar a cabo nuestra vida cotidiana. Éste laberinto de juegos lo compartía con mis dos hermanas, mi madre y mis tíos abuelos.

We had everything a child could want. I shared this game-filled maze with my two sisters, my mother and my great aunt and uncle.

La sala se encontraba unida a un pequeño despacho que servía igual de oficina del tío abuelo.
Por su parte, en el comedor se llevaron a cabo, varias de las más memorables reuniones familiares; El imponente mobiliario llenaba todo con su gran mesa y sus ocho macizas sillas, un aparador clarísimo por los efectos del espejo y el trinchador, que guardaba todos los misterios a partir sus gavetas que sólo la tía abuela podía operar. Ahí se encontraban las mermeladas, los confites y los platos finos para las fiestas. Como recuerdo el olor de la madera de roble viejo.
Ahora sé, que lo que convertía a esas habitaciones en inolvidables, era su mobiliario por ser grande, sólido, seguro y por lograr el efecto de protección que me acompañó en mi niñez. Esos eran los muebles familiares, tan usados por todos nosotros, pero igualmente desordenados por los juegos cotidianos de mi infancia.

I remember that the dining and living rooms were some of my favorite places. My home was a modern building but with a traditional layout. Each room performed a specific function.
Adjoining the living room was the small study that my great uncle also used as an office.
The dining room was the setting for the most memorable family get-togethers. The imposing furnishings dominated the whole room with a large table and its eight solid chairs, a cabinet that shone with mirrors and the cupboard that stored a world of mysteries in the drawers that only my great aunt could open. This was the treasure trove for marmalades, jams and the fine tableware for parties. In my mind I can still conjure up the aroma of the old oak.
Now I understand why these rooms were unforgettable; it was their large, solid and sturdy furniture that ensconced me throughout my childhood years. This was the family’s furniture, so well used by all of us but also reimagined and reordered in our childhood games.

Especialmente recuerdo los sillones de principios de los cuarenta, hiperbolizados por la imaginación y las emociones descubiertas al deslizar mis dedos entre sus laqueadas molduras, semejando flores, y yo, creando historias para ellas.
Mi gusto por la textura y los volúmenes, estoy segura que provienen de el tiempo que pasé reconociendo los relieves del tejido, y cómo éstos, hacían formas que se repetían hasta formar un dibujo extraordinario.

También recuero la mesa de centro de mi sala. Era un bloque de mármol redondo sostenido por una base de hierro pulido y tres patas. Serenamente, cargaban todo el peso, por eso, el artista había coronado cada pata con la cabeza de un león rugiendo, para decirnos, que esa fría piedra, estaría segura al igual que todo que uno pusiera encima.
Adoraba sentarme en los cálidos sillones y saltar de ellos para correr a poner mi cara en el helado mármol. El frío y el calor, lo acogedor y lo incómodo, la amplitud y la brevedad de los lugares, fueron creando un juego de tensiones que terminaron por despertar mi visión estética de lo cotidiano.
Comprendí finalmente que yo miraba, utilizaba y sentía los muebles como obras de arte, porque ellos significaban para mí la realización estética, que impulsa mis propios actos creativos.

The early-1940s armchairs bring back powerful memories, enlarged by my imagination and excitement as I ran my fingers along their flowery lacquered moldings while I dreamed up stories for each of them.
I am certain that my taste for texture and volumes developed from this period as I familiarized myself with the contours of the weaves and how they formed shapes that repeated themselves until forming extraordinary designs.
I also remember the living room table. A rounded block of marble resting on a three-legged base of polished ironwork. This base carried the weight with great composure, and the artist had chosen to crown each leg with the head of a roaring lion, as if to say that this cold stone slab would be safe, along with anything else piled on top of it.
I loved sitting on the warm armchairs and then springing up to lay my face on the cool marble surface. Cold and warm, cozy and uncomfortable, length and brevity – contrasting sensations that combined to create a set of opposing forces that awakened my senses to everyday aesthetics.
Later I realized that I was looking, using and feeling pieces of furniture as works of art. They give me a sense of aesthetic realization that is the force behind my own creative work.


Años después, mi madre, mis hermanas y yo dejamos atrás la vieja casa, con sus muebles de época.
Dejamos la intimidad de los cuartos establecidos, y establecernos en otro tipo de interioridad un poco menos privada, ya que las áreas cambiaron a espacios pequeños de usos múltiples.
Aunque la ganancia fue tener nuestro departamento y la libertad de pintar las paredes de color mostaza, de instalar alfombra verde bosque e inundar de luz la estancia con un juego de espejos.
De nuestra antigua vida, conservamos la tradición de una sala de tres piezas, solo que el love-seat contrastaba en colorido con los sillones individuales y de tres piezas.
La mesa de los leones vociferantes, abrió paso a una moderna mesa de perfiles de latón muy pegada al piso, con un vidrio que parecía quebrarse con cada objeto que sostenía. Bajo la mesa, un tapete blanco y mullido como un oso polar.

Later my mother, sisters and I moved out of the old house with its period furniture.
We left the intimacy of function-specific rooms, and set up home with another kind of interior space that was less intimate with its small multi-purpose rooms.
However, we now had our own apartment and the freedom to paint the walls a mustard color, lay down a wood green carpet and fill the living room with light by using a set of mirrors.
We took with us the tradition of a three-piece sitting room suite, with the only difference being that the color of the love-seat contrasted with the individual and three-piece armchair suite.
The table with the roaring lions became a modern low-slung table encased by brass, with a glass top that seemed to shatter with every object placed on it. Below was a rug as soft and white as a polar bear.

Ahora teníamos “estancia” un amplio cuarto que era nuestro recibidor, comedor y sala. Pasando una puerta abatible la cocina, y al fondo, un pasillo que conducía a las habitaciones y al único baño al que se tenía acceso por cualquiera de las dos recámaras.
Para solucionar este inconveniente de falta de privacidad, mi madre decidió combinar estilo y astucia para crearnos una morada.

Now we had an estancia, basically a large room that served as a reception, dining and living-room all rolled into one. The kitchen was behind a folding door and a corridor leading to the bedrooms and the one bathroom, only accessible from either of the two bedrooms.
To resolve this inconvenient lack of privacy, my mother chose to employ a combination of style and skill to make a home for us.


De ella aprendí entonces que el estilo no es cuestión de precio ni de espacio, sino de saberse arriesgar; y en ese pequeño e increíblemente bien arreglado departamento, desperté al mundo del ambiente sofisticado.
Y es que con mi madre, mis hermanas y yo, nos entregamos en el reconocimiento de nuestro propio estilo entre libros de arte y revistas de arquitectura y diseño.

I learnt from her then that style is not a question of price or space, but of taking risks. This small and incredibly well organized apartment opened my eyes to what a sophisticated environment looked like.
My mother, sisters and I set about discovering our own style, using art books as well as architectural and design magazines.

Concluiré confesándoles que las buenas ideas nunca surgen de la nada, siempre se comparten y se mejoran, hay que admitir que muchas veces se prestan y en ocasiones, sí, por qué no también se roban.

Yo en lo personal, prefiero honrar a mis plagiados, nunca digo que una idea es totalmente mía, pero siempre me comprometo a utilizar mi capacidad estética para mirar y resolver los problemas de diseño.

In conclusion, I will confess that good ideas don’t come out of thin air, they are always shared and improved on. They are often borrowed and sometimes, although it is a taboo to mention it, stolen. Personally I prefer to give credit to those I copy from, I never say that an idea is purely my own, I use my aesthetic sensibility to see and resolve design problems.

Erika Winters Design






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